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LOS MIL LOOKS DE ALASKA (Vol.2)

Los Mil Looks De Alaska 2
Los Mil Looks De Alaska 2

Continuamos el repaso a los looks de Alaska a través de su carrera antes de la rentrée de la POPAIR


Bienvenidas, queridas amigas, a una nueva edición de LOS MIL LOOKS DE ALASKA (la anterior puedes leerla aquí). Puedes estar tranquilo que no te has metido sin querer en la web de Intereconomía, estás en la web de la POPAIR y estamos haciendo este repaso porque este viernes 14 de septiembre tenemos nuestra rentrée en la Sala Tango de Barcelona y celebramos LA NOCHE DE LAS MIL ALASKAS.

Y de Alaska casi todos lo sabemos casi todo, por eso esta vez nos fijamos en sus looks y cómo han ido cambiando a lo largo de su carrera. En el post de ayer os explicábamos los primeros años de Alaska: Kaka de Luxe, Pegamoides, las rastas, lo gótico, el Camino de Santiago, Dinarama y acabamos en 1988 cuando Alaska llevaba unas rastas que se peinaba dos veces al año en Londres, estaba en la cresta de la ola petándolo con La Bola de Cristal y se había reconciliado con su madre que había pasado de tenerle miedo (normal) a verla elegante (no tan normal).

Corría el año 1987 cuando a Carlos Berlanga se le atragantó lo de tener que escribir otro disco lleno de hits (después de parir el A Quién Le Importa, pues normal) y el manager de Alaska y Dinarama pensó en grabar nuevas versiones de canciones de los Pegamoides para el mercado latinoamericano, que en ese momento era donde más triunfaba el grupo (y Alaska). Gracias a eso surgió el Bailando Do Re Mix, que fue el primer single del disco de versiones que llamaron Diez, y los miembros del grupo empezaron a flirtear con el acid house. El estilo musical, aclaramos. De ahí que Alaska entonces se convirtiera en gogó de la Ruta del Bakalao (que es algo que pasó más tarde, pero ella siempre ha sido muy adelantada a su tiempo):

Diez no funcionó mal en ventas en España, pero tampoco fue para tirar cohetes y la discográfica (Hispavox) les recortó el presupuesto para el siguiente disco y como no tenían suficientes canciones para el nuevo sonido que querían arramplaron con unos cuantos hits de grupos antiguos… algo que no sentó nada bien a Carlos Berlanga. Tras una producción un poco dramática, el grupo pare Fan Fatal, un título que hacía referencia a su fanatismo por el cine y la cultura pop… y por Batman.

En ese momento Alaska y Dinarama ya estaban condenados a disolverse y las mallas, el flúor y el chonismo de los 90 estaban aterrizando con fuerza, Y así fue. Ambas cosas.  Fan Fatal fue su último disco, Alaska y Nacho se fueron a montar Fangoria y Carlos Berlanga pasó de todo. Pero Batman… Batman es eterno.

Y llegó FANGORIA.

No vamos a ponernos a desgranarte todo lo que pasó en la época de los 90 porque fue una etapa artística que para algunos fue la peor y para otros la mejor. Es la época de la electrónica, de la ruptura con Hispavox, del estudio Vulcano y sus días cualquiera; de las colaboraciones con artistas underground. La época en que Alaska y Nacho dejaron de llenar estadios para actuar en discotecas, ser invitados al Sónar, pinchar en fiestas (él como Calígula 2000 y ella como The Mexican Acid Queen) y montar convenciones con los fans (Alaska y Nacho gestionaban su propio club de fans, el Fan Fatal).

Es la etapa en la que Nacho se rapó y Alaska o se embutía en látex o se plantaba una sudadera. Querida Generazión Z: así fueron los 90.

Que ahora te cruzas con alguien así por la calle y cambias de acera (hacia él o no, eso ya tú…), pero prometemos a las más jóvenes que en esos años era normal ver gente vestida así por todas partes y no pasaba nada. (Bueno, a veces pasaba pero no era culpa de las bombers y las minicejas).

A mediados de los 90 Fangoria rompe su relación con sus mánagers y empiezan a ir muy a su bola y a buscarse un poco la vida como pueden. Él sigue creando grupos de música como si fueran gratis y ella empieza a colaborar en programas de televisión y a publicar en varias revistas. En el 96 colaboran en la banda sonora de la película La Lengua Asesina (que dirigió Alberto Scianma, encargado de varios videoclips suyos) y graban la canción de Cruella de Vil para la película de acción real de 101 Dálmatas.

​¿El sentido de esa decisión de Disney? Ninguno. Pero fue maravilla.

Sí, los 90 no fueron una época de mucho lucazo loco como los 80; pero no lo fueron ni para Alaska ni para nadie, que no sabes lo perdidos que íbamos en esa década. 

Las cosas para el grupo empezaron a funcionar (bueno, a volverse de nuevo mainstream) en el 98 cuando publicaron Interferencias: un disco hecho con versiones de temas que habían ido grabando cada año para regalar a sus fans. De esas grabaciones se hizo muy popular la de Mi Gran Noche, lo que les llevó a cantar junto a Camilo Sesto el Vivir Así es Morir de Amor y El Amor de mi Vida en el programa de Nieves Herrero.

Y así, de golpe, llega el final de la década y en 1999 el grupo encontró la identidad que necesitaba desesperadamente en la figura de Carlos Jean; que fue el productor de uno de sus mejores discos (considerado también uno de los mejores discos españoles de la década): UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO. Y con el infierno llegó el color naranja; que en ese momento no tenía nada que ver con Ciudadanos. Aunque si ese cambio de look ocurriera hoy… Bueno, eso.


Aunque Una Temporada en el Infierno está lleno de medios tiempos darkwave y trip-hop, el single de promoción fue una maravilla pop: Electricistas. Y no hace falta que digamos mucho sobre esta canción.

El disco no fue un bombazo de ventas pero sí sirvió para que Fangoria demostrara que aún tenían muchísimo que decir musicalmente (y lo hicieron) y para que Alaska y Nacho Canut volvieran a acariciar la popularidad. 

Y gran parte de ese mérito fue de un periodista, muy fan de Alaska, que se pegó a ellos y se encargó de organizar la promoción del disco.

Ese periodista, como ya sabes, era Iñaki Gabilondo Mario Vaquerizo:

El 18 de noviembre de 1999 Alaska y Mario Vaquerizo se casaron en Las Vegas, ella vestida de Morticia Addams y él de Elvis Presley. 

No sabemos si Mario puede considerarse amuleto de la buena suerte, pero lo cierto es que desde ese momento la carrera de Fangoria despega a lo bestia y la popularidad de Alaska se dispara hasta niveles que dejaron a los 80 en ridículo. Pero como eso va a ser un poco largo de explicar (y hay mucha tela que cortar, y no solo de sus looks) lo dejaremos para el Volumen 3 de este especial LAS MIL CARAS DE ALASKA.

Si te ha gustado alguno de los looks que has visto por ahí arriba… Lo sentimos. Pero te invitamos a que vengas disfrazada de tu Alaska favorita a la rentrée de la POPAIR, que será este viernes 14 de septiembre en la Sala Tango de Barcelona y celebraremos LA NOCHE DE LAS MIL ALASKAS.

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