En Martin’s empezó todo: 11 años de POPair (en fotos)

Vamos a celebrar once años de POPair echando la vista atrás. Y hay que empezar por el principio: la Martin’s


Pongámonos en situación. Hace 11 años la Barcelona osuna no tenía nada que ver con la actual. Para empezar, EXISTÍA. Que ya es mucho.

Bares y locales como Bear Factory o la Sala Martin’s eran el lugar de reunión de los gais con pelo y panza, los bears; que además vivían su momento de esplendor. En esa época un joven y pizpireto Alberto (al que acabaremos conociendo como AlbertoTO) se acaba de mudar a su piso nuevo y aprovecha que aún no tiene muchos muebles para hacer todas las fiestas que puede y reunir a todas las amigas. 

RECREACIÓN: Un “jueves de tranquis” en el piso de Albertoto

Mientras en los locales de osos el ambiente era (como diría Mila Ximénez) algo raro, oscuro, siniestro (la pluma estaba muy mal vista en el mundo oso);en las fiestas en casa de Albertoto todos querían pelucas, lentejuelas, playbacks de la Terremoto de Alcorcón, coreografías de las osas en tacones… Y claro:

“Hijas de puta”, pensaba el joven Alberto mientras se despedía de la fianza…

Estaba claro: había que seguir organizando el sarao sin rayar el parquet.

La primera POPair fue en realidad POPUp, una fiesta que se celebró en el Bear Factory. La idea gustó bastante. Y ya sabes que, por una cuestión de volumen, cuando una idea osuna gusta bastante el espacio se vuelve un problema. Pero ahí estaba la Sala Martin’s, que al poco tiempo nos invitó a organizar una fiesta en la mítica sala.   

Charlie y Alberto cuando aún no sabían la que iban a liar, maricón.

Y aunque temíamos que no iba a venir nadie (¿osos bailando Madonna -que fue la primera diva a la que le dedicamos la fiesta-? ¿en Barcelona? ¿en 2008?) acabó siendo un auténtico éxito.

Tanto que tuvimos que ponernos a darle forma a la fiesta y crearle su logo, sus temáticas y su todo. Tiramos un cable desde la cabina -que estaba escondidísima, como todo en esa Sala-) hasta el escenario, para que el DJ fuera protagonista (y sufriera pinchando encima de un bidón y tardando una hora en ir a mear y volver). Y abrimos la fiesta a mujeres (algo que no sentó muy bien a alguna aburrida del MySpace, pero mira chica, que se jodan tomen una tila) y la liamos pardísima.

En poco tiempo cada POPair se convertía en un acontecimiento casi familiar: si alguien no podía venir colgábamos un cartel con su nombre para tenerle presente y enviarle buenas vibraciones. Porque en esa época perderse una POPair dolía en el alma. (Ahora te duele en el alma y en otras partes…)  

Bears & Lesbians: la pareja perfecta

En esa época no sonaba tanto reggaeton (y mucho menos trap) y la música era una auténtica locura en la que todo valía. La sala se llenaba de arriba a abajo… Sobre todo de arriba, que es donde estaba el cuarto oscuro. Lugar que, por cierto, nos provocó un susto de muerte en la última POPair que organizamos en la Martin’s: nosotros pensando que no había venido ni Cristo y resulta que estaba EVERYBODY ahí metido. Cerdas.

Por desgracia esa última noche sí nos acabamos llevando un susto: en cuanto cerramos la segunda temporada de la fiesta con un Last Episode memorable… nos comunicaron que la Martin’s cerraba puertas.

¿Dónde íbamos a montar ahora la POPair? SPOILER: En la Sala Instinto.

Pero eso te lo explicaremos en otro momento. Ahora te dejamos con una maravillosa galería de fotos de la época de la Sala Martin’s, para que te localices, te reconozcas y compruebes que sí: todos estos años (y todas estas fiestas) nos han sentado a todas ¡de maravilla!

¡Coméntele a ella!